En una tarde violeta, te vi besar el tiempo
Acariciabas aquellas horas que descansaban en tu recuerdo
De tu boca, un suspiro saltó al viento
Revoloteando entre la muchedumbre, se disfrazó de gris
Camuflándose así con el pavimento
Nadie recordaría ese suspiro, nadie excepto yo
Pues pocos se maravillan con la
caída
de
los
pétalos
Todos aplauden a la rosa fresca, radiante
Mas pocos se quedan a celebrar
Recuerdo manos jugar tu
tus traviesas con cigarrillo
y ahogar los suspiros con un sorbo de café
venideros
No me corresponde a mí aterrizar a tu lado
despegar junto a ti
No me corresponde a mí escribir esto
escribirnos
No me corresponde a mí pensarte
pensarnos
No me corresponde a mí imaginarte
imaginarnos
No me corresponde a mí
engañarme
Desvío la mirada para (no) alcanzarte
(Pero aun así) te sigo buscando
En mi
imaginación
En mis
recuerdos
En mis
suspiros
Como lo hago cada hora,
cada minuto,
cada segundo
Tus ojos son mi ancla
Tus severos ojos, tus amables ojos
Cuando no estás es cuando alzo vuelo
Y cuando te veo, me doy cuenta que no vuelo
Que planeo
Que caigo
Que desciendo
Suspiras de nuevo
Y se me desgarra el alma
Suspiras de nuevo
Y te acompaño a la distancia
A la debida distancia
Y se me escapa un suspiro al viento
Amiga mía, en este mundo todo pasa e indefectiblemente se marchita, excepto la magia de las palabras, que se vuelven eternas y con su música nos envuelven a nosotros y a los que vendrán. Esto será lo que quede de tí cuando ya nada esté.
ResponderEliminarPalabras que brotan como ráfagas de ira a veces o como susurros delicados, palabras que constituyen los encantamientos prístinos, aquellos que se esparcen como niebla y logran ocultar la banalidad de la cotidianeidad. Que logran estremecernos, desvestirnos de la carne y evidenciar nuestro espíritu.
Sigue así, sigue regalando tu talento...