El reino de los perdidos
La angustia de mil amantes
Intentando no desvanecer esa esencia mística
Atrayente, ensordecedora
La angustia de mil amantes
Intentando no desvanecer esa esencia mística
Atrayente, ensordecedora
Admírenlos, aclámenles
Que poco queda para entregar
Mientras el peso del silencio revienta los labios
Infinitos se hacen los gemidos negros
Que poco queda para entregar
Mientras el peso del silencio revienta los labios
Infinitos se hacen los gemidos negros
Adormecidos nuestros párpados
Me entrego a la suerte de los perros
Mientras te despojas de los tres mundos
Mi boca arde y seca
Me entrego a la suerte de los perros
Mientras te despojas de los tres mundos
Mi boca arde y seca
Caminos traslúcidos entre tus brazos
Cuando los míos no tienen dirección
Queriendo reposar en tu seno
Delirante, sin afecto
Cuando los míos no tienen dirección
Queriendo reposar en tu seno
Delirante, sin afecto
Bebe y traga la llave de mi encierro
Añádele hielo, trago frío y amargo
Mientras la noche se encarga de
Encubrir las risas maliciosas
Añádele hielo, trago frío y amargo
Mientras la noche se encarga de
Encubrir las risas maliciosas
Ella mira desde el umbral de la puerta
Ojos inmensos como flechas acuosas
Tela de humo, cintas sucias
Sujeta su tosca mano el atril
Ojos inmensos como flechas acuosas
Tela de humo, cintas sucias
Sujeta su tosca mano el atril
Y abre la herida de su rostro
Y mariposas multicolores se dan a la fuga
Y se incineran en el aire
Y pierden su destino, silencian
Y mariposas multicolores se dan a la fuga
Y se incineran en el aire
Y pierden su destino, silencian